Río Pesquería, donde van a morir los peces y una sociedad

Días de conmoción se han vivido en Nuevo León desde hace poco más de dos semanas en que cientos de peces fueron encontrados muertos sobre piedras y llantas en el lecho o al interior de este cauce. Lo que no sabían o se negaban a reconocer los regiomontanos es que esto sólo era la punta del iceberg.

Contaminación del Río Pesquería.

Por Héctor Camero Treviño

Fue el 14 de marzo cuando vecinos de este río, uno de los dos únicos afluentes vivos del área metropolitana de Monterrey, junto al río La Silla, reportaron la aparición de estas especies totalmente inertes.

Esto desató reacciones de indignación de la comunidad y promesas de acción por parte de las autoridades de los tres niveles.

Empero, un breve recorrido por este cauce revela un daño mucho mayor que la mano del hombre ha hecho a lo largo del tiempo.

  • El Paraíso que fuimos
  • Lo que es de todos, no es de nadie
  • Palabras que se lleva la corriente
  • Compromiso y un voto de confianza

El Paraíso que fuimos

Don Juan Altamirano, de 70 años, se acerca al lecho al notar la presencia de este medio. Dedicado a la venta de plástico y otros materiales desde hace más de tres décadas, este habitante del sector Las Cucharas, en el municipio de Apodaca, recuerda con nostalgia aquellos días en los que las familias podían convivir apaciblemente en este espacio.

“Antes se le conocía como la Playa de los Pobres. La gente venía aquí a la orilla y se ponía a pescar. Ahorita ni de chiste. Ahora está todo sucio y dicen ¡vamos al río Porquería!”.

Contaminación del Río Pesquería.

Israel Hernández y cientos de nuevoleoneses viven día a día la contaminación de este cauce. Foto: Héctor Camero Treviño

Israel Hernández, vecino de la colonia Mirasur, en Escobedo, asegura que no se trata de la primera vez que se encuentran peces muertos en el río.
Considera que tanto la industria pesada ubicada tanto en los municipios de Apodaca, como Escobedo, Monterrey y García cuentan con descargas en este cauce, hecho que las autoridades, dice, se niegan no digamos a combatir, sino a siquiera reconocer.

“Si usted se va por toda la orilla, va a ver que no nomás es aquí. Que andan tirando todo el mugrero aquí. A veces directo, a veces en camiones vienen y dejan todo”, mencionó.

El olor fétido se siente apenas se acerca al cauce. Decenas de familias pasan sus horas percibiendo animales muertos y desechos inorgánicos.

 

Lo que es de todos, no es de nadie

Sin embargo, para quien en efecto realiza un recorrido por los cerca de 60 kilómetros que comprende el río, no es tan fácil reducirlo todo a la culpa de un consorcio o industria en particular.

Se ha documentado en días recientes la descarga por parte de particulares, entre ellos, chatarreros. Además hay cientos de familias ubicadas en terrenos irregulares que incluso cuentan con corrales.

La vigilancia por parte de cualquiera de las autoridades municipales, así como de las federales Semarnat (Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales) y la Profepa (Procuraduría de Protección al Medio Ambiente), brilla por su ausencia.

Guillermo Cueva Sada, delegado de la Semarnat en Nuevo León, aceptó que la responsabilidad es compartida, y es necesario realizar acciones contundentes de una vez por todas.

“Tenemos que buscar todas las descargas clandestinas y clausurarlas, y las que están autorizadas, asegurarnos que solo estén tirando lo que se les permitió, tenemos que asegurarnos vigilancia constante para que nadie tire basura, ni carretoneros ni empresas tiren escombros, ni particulares y por último todos los asentamientos irregulares irlos moviendo poco a poco”.
nuevo mapa

Cerca de 60 kilómetros del río Pesquería atraviesan el área metropolitana de Monterrey.

Palabras que se lleva la corriente

Al día siguiente de haberse reportado esta situación, el alcalde de Escobedo, César Cavazos Caballero, prometió que se coordinaría con la Universidad Autónoma de Nuevo León para analizar la calidad del agua y dar con pistas que evidencien la causa de estas muertes.

Sin embargo, si de algo sabe el río Pesquería es de promesas.

  • Febrero 2013. El alcalde de Apodaca, Raymundo Flores Elizondo, anuncia trabajos conjuntos con Escobedo para formalizar en días próximos la Línea Verde: proyecto de ciclopista y vitapistas en los márgenes del río, con la posibilidad de instalar palapas y una zona de recreo más amplia.
  • Junio 2013. Florez Elizondo, ediles de García, Escobedo y Pesquería se reúnen con el delegado de la Semarnat y anuncian la intención de crear un plan de saneamiento y espacios de convivencia.
  • Julio 2013. Las mismas autoridades antes mencionadas, además del secretario de Desarrollo Sustentable, Fernando Gutiérrez Moreno anuncian proyectos de saneamiento, regeneración, planta de tratamiento de residuos y software de monitoreo por un total de $18 millones de dólares.
  • Marzo 2014. De nueva cuenta, el alcalde de Apodaca y el diputado federal Marco Antonio González Valdez anuncian la pronta búsqueda de recursos ante autoridades federales por $57 millones de pesos.

Irónicamente, la “lucha” de Flores Elizondo, quien ha sido alcalde de Apodaca en tres ocasiones, se puede remontar a hace 12 años, cuando ocupó el cargo de diputado local.

Compromiso y voto de confianza

No obstante la gran cantidad de compromisos incumplidos, las autoridades hicieron uno más el pasado 24 de marzo.

Citados en Palacio de Gobierno, los funcionarios se comprometieron a realizar, dentro de sus competencias legales, una vigilancia de 24 horas en los alrededores del río para evitar descargas ilegales tanto de colonos como de chatarreros y principalmente de industrias.

De izquierda a derecha, de arriba a abajo: Felipe González Alaniz, director de Desarrollo Político del Gobierno Estatal; Víctor Jaime Cabrera, delegado de la Profepa, Óscar Gutiérrez, delegado de la Comisión Nacional del Agua; Guillermo Cueva Sada, delegado de la Semarnat, Emilio Rangel, director de Agua y Drenaje de Monterrey. Abajo: José Gloria, César Cavazos, Raymundo Flores y Jesús Hernández, alcaldes de Pesquería, Escobedo, Apodaca y García, respectivamente.

Alcaldes de la metrópoli y delegados federales acompañaron al secretario de Desarrollo Sustentable (centro, abajo)

Fernando Gutiérrez Moreno advirtió que mientras las autoridades evitan nueva contaminación del cauce, esperan partidas totales superiores a los $100 millones de pesos en el transcurso del año para el saneamiento del río, el cual garantizó, estará totalmente limpio antes de concluir la actual administración estatal, en septiembre del 2015.

 

“Tenemos que impedir que la gente siga contaminando, que sigan llegando pipas en la madrugada tirando residuos peligrosos o realizando descargas que incumplen leyes federales”.

Decenas de problemas de medio ambiente han sido señalados en torno a Monterrey tanto en el presente como a futuro. En días recientes se ha vinculado la perforación de pozos para la extracción de gas shale por medio del fracking con el incremento de sismos que se han registrado desde el 2011 hasta la fecha. También hace unos días la capital de Nuevo León fue designada la segunda ciudad con el aire más contaminado de México.

Sin embargo, el paso que pudieran dar las autoridades federales si logran combatir la contaminación en este río podría ser el primer escalón en un camino cuesta arriba. Un paso más necesario hoy que nunca antes.

 

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