Diez, el número de Saskia Juárez y Andrés Huerta

Por Guillermo Jaramillo Torres

Diez años puede ser toda una vida si nos enfocamos a la velocidad del tiempo que vivimos hoy en día.

"Los cuadros deben tener una dosis enorme de poesía y yo no sé escribir, y él no sabía pintar". (Foto: Guillermo Jaramillo)

“Los cuadros deben tener una dosis enorme de poesía y yo no sé escribir, y él no sabía pintar”. (Foto: Guillermo Jaramillo)

Y a diez años de haberse despedido del mundo terrenal, el poeta de Dr. Arroyo, Andrés Huerta, fue homenajeado con una ceremonia homenaje en el auditorio Alfonso Rangel Guerra de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Con la presencia de Miguel Covarrubias, poeta y traductor que fuera compañero de armas de Huerta en los años setentas, Leticia Dahm, también traductora y poeta y Genaro Saúl Reyes, catedrático y promotor cultural, el evento se revistió de anécdotas, de análisis de la obra poética de Huerta y de lectura de sus versos por parte de los estudiantes de la facultad.

Cuenta la leyenda en Dr. Arroyo sobre un muchacho llamado Andrés Huerta, poeta y aprendiz de cocinero, quien se enamoró de una niña llamada Saskia Juárez, 10 años menor que él.

Desde el momento en que Andrés escuchó sobre los estudios realizados por Juárez allá en México, prometió que se casaría con ella.

Tardó un buen tiempo en realizarse el noviazgo, pues constantemente estaban en desacuerdo en las ideas estéticas, sin embargo vivieron felices como matrimonio por muchos años, lo cual dio como fruto cuatro hijos.

“Diez años son muchos, y cuando le hacen un homenaje a una personas después de 10 años es que lo recuerdan y eso significa mucho para mí, y que consideren su trabajo a pesar de no tener escolaridad.

Tenía una gran inteligencia natural y un gran sentido de encontrar el arte en la vida, que no es nada fácil para una persona sin educación”, apuntó Juárez.

La presencia de un poeta

“Su presencia está en todo, toda la casa. Yo cambié todo, él era muy barroco para vivir, estaba lleno de objetos y yo soy totalmente minimalista.

De pronto aparecen objetos en la casa que pareciera decir que ahí está él pidiendo que no le mueva sus cosas”, señaló Juárez esbozando una sonrisa.

Supo diferenciar lo bueno de lo mediocre, señaló la viuda. La cantidad de empleos que tuvo que realizar para hacerse vivir vino a enriquecer el trabajo literario de Huerta.

“Él se comió la vida, fue una persona que vivió intensamente. Si su poesía fue un gran esfuerzo para él, gran emotividad y dejó algo, de eso debe sentirse uno muy bien de haber compartido la vida con alguien así.

Huerta poeta y Juárez pintora, la relación no dejaba muchos espacios para el silencio.

“Era muy complementario, porque yo siempre pienso que los cuadros deben tener una dosis enorme de poesía y yo no sé escribir, y él no sabía pintar.

Yo no podía haber crecido sin él, nos admirábamos mutuamente, y esa admiración mutua nos lleva a compenetrarnos bien en la vida”.

Huerta fue siempre una persona noctámbula, lo cual era difícil para Juárez, pues siempre ha batallado desvelándose.

Una vez que el día despuntaba ambos se ponían a intercambiar opiniones. Juárez recuerda que Huerta siempre tuvo como brazo derecho a Miguel Covarrubias, como amigo y como compañero de viaje poético.

“Era una persona sumamente habida de saber. No entendía yo cómo agarraba un libro de ensayos y le entendía completamente, y yo que tenía más herramientas de formación a veces no entendía el ensayo y él me lo explicaba.

Era una inteligencia clara”, señaló. Saskia indicó que una de las grandes virtudes de Huerta fue la amistad, ámbito en el que ella se sentía un poco extraña.

Es así como en La Fonda de Andrés siempre había personas alrededor de la mesa, inclusive siempre gente muy joven, recuerda la pintora.

En aquel Monterrey ajeno a las balaceras y las ejecuciones en masa, existía un gran intercambio de ideas donde las inquietudes se resolvían en discusiones de mesa redonda, donde Huerta cocinaba para sus amigos.

“Siempre teníamos la casa llena y casi siempre con gente mucho más joven que nosotros.

Iban ahí con la idea de intercambiar conocimiento y encontrarse con artistas vigentes de la época.

Había gente de teatro, de pintura, de literatura. Andrés siempre se involucró, dio mucho de su tiempo para lo cultural”.

La pintora señaló que Huerta sufrió muchos abandonos durante su niñez y adolescencia, pues desde los 10 años de edad se formó solo en Monterrey. Sin embargo, en su obra está ausente el odio o el rencor, pues siempre encontró el salvavidas del amor.

Anuncios

  1. MIREYA sOLÓRZANO uLLOA

    QUERIDA SASKIA, YA HABIA DEJADO UN RECADO HACE COMO DOS MESES. QUIERO VERTE Y SABER DE TUS HERMANOS JAIME, RENE, LETTY PUES CONVIVI MUCHO CON ELLOS EN EL D.F. TU Y YO SOMOS AMIGAS DE CHICAS PUES SOY HIJA DE MIREYA ULLOA, GRAN AMIGA DE TU MAMI RENATA Y YO VIVO AQUI EN MONTERREY AHORA, ANTES VIVI 40 AÑOS EN EL D.F. POR FAVOR DIME COMO COMUNICARME CONTIGO Y PLATICARTE PORQUE TE ESTOY BUSCANDO. VIVO EN ARAMBERRI 1738 PTE, AQUI EN MTY. Y MI TELEF. ES 8342 9751…….PLEASE COMUNICATE CUANDOPUEDAS SI?

    MIREYA SOLORZANO ULLOA ALIAS “MEYITA”……

  2. Anónimo

    Hola grandma!!!!!!!!!!!!!!!!!

  3. Anónimo

    A veces el cielo llora los poemas de Andrés con el ánimo de reverdecer las raíces tiernas de la juventud que le acompañó siempre, procurando cariño para alimentar las verdades de la inocencia. Los años pasan y continúas presente Andrés.
    Gracias Saskia por acompañarlo. arturogalindomx@yahoo.com.mx

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: